Alcachofa de la ducha: ¿Cómo desmontarla? ¡Trucos y consejos!

En todo hogar llega un momento en el que es necesario desmontar la alcachofa de la ducha y, aunque suene muy fácil, siempre es bueno asegurarse de hacerlo correctamente.

Por ello, a continuación, aprenderás a hacerlo y conocerás distintos trucos y consejos para manejar esta herramienta. ¡Empecemos!

Implementos que necesitarás

Tanto para desmontar como para colocar un cabezal de ducha, se necesitan unas cuantas herramientas y accesorios que permitirán que el proceso sea fácil y rápido.

Además, si se dejara de usar alguno, existiría la posibilidad de que la instalación presente fugas o fallas, así como la extracción podría volverse dificultosa.

Por eso, ten a la mano todos los instrumentos de fontanería que poseas, si tienes una caja de herramientas de este tipo mejor. ¡Más vale prevenir que lamentar! De todas formas, si el proceso que llevas a cabo no presenta inconveniente alguno, solo necesitarás:

  • Cinta de teflón.
  • Una llave inglesa.
  • Un paño, bayeta o trapo.

Pasos para desmontar la alcachofa de la ducha

Antes que nada, ubica todo lo que vayas a necesitar cerca del área de la ducha (que es dónde trabajarás). No hay nada peor que tener que salir corriendo a buscar la llave inglesa que se te olvidó en la habitación. Ahora sí, lo primero que hay que hacer para poder ocuparse de la alcachofa, es cortar el flujo de agua que sale de ella.

Para esto, siempre es recomendable cortar el suministro de agua de todo el cuarto de baño, a través de la llave de paso del mismo. Esto para evitar cualquier accidente.

desmontar

Acto seguido, se procede a retirar el cabezal. Estos generalmente presentan una rosca que permite la unión entre el mismo y el látigo (o manguera) de la ducha.

Para ello, la llave inglesa es la herramienta adecuada para ir soltando la muesca. Algunos modelos de alcachofa no necesitarán el uso de la llave, sino que, bastará con tus manos.

En caso de necesitar el utensilio, es recomendable cubrir la rosca con un paño, para evitar que el movimiento de la llave pueda dañarla. Y listo, la alcachofa está desmontada.

Recuerda guardar las piezas para que no se pierdan, en caso de que solo vayas a limpiarla o incluso a cambiarla. Nunca se sabe si las necesites de nuevo.

Colocar un nuevo cabezal

A partir del desmantelamiento anterior, pueden ocurrir dos cosas, primero tu objetivo era bajar la alcachofa para realizarle algún mantenimiento, limpieza o revisión.

O, segundo, ya era hora de un cambio de cabezal, ya sea por obsolescencia o simplemente conseguiste una más de tu agrado.

En el último caso, necesitarás colocar la nueva alcachofa de la ducha, para lo que solo debes seguir los pasos detallados a continuación. Verás que es muy fácil.

Ya teniendo la pieza de tu preferencia (asegúrate de que calce en tu ducha, por las medidas), debes contar con las herramientas antes mencionadas, así como con la llave de paso de agua cerrada.

Entonces, pasamos a enroscar la nueva alcachofa en la parte de la manguera o latiguillo donde irá conectada (en el lugar de la anterior).

De esta manera, es aquí dónde hace su aparición la cinta de teflón, pues está ayuda a que la rosca quede mejor sujeta y evita las fugas de agua. Un buen truco, a tener en cuenta.

Y, al igual que al desmontar, se utilizará la llave inglesa y el pañito, pero esta vez para apretarla correctamente, de ser necesario de acuerdo al modelo. Por último, se permite el paso del agua hacia la ducha (en la llave de paso) y se verifica que de hecho la alcachofa no presente escapes de líquido.

¿Cómo saber cuándo es hora de cambiarla?

Si bien el instalado correcto, la elección adecuada del tipo de cabezal y su oportuno cuidado ayudan a que la durabilidad de las mismas sea considerable, ninguna alcachofa es eterna.

Ahora bien, en algunos casos puede ser difícil notar e incluso decidir cuando es hora de hacer un cambio en esta área. Pues acá te damos dos consejos para establecer si a tu cabezal de baño le urge o no un cambio.

alcachofa

El caudal que sale por la alcachofa es un indicador obvio de las condiciones de la misma. Si este es bajo o ha disminuido, está claro que algo no anda bien.

En dicho caso, se debe revisar para determinar si es solo falta de limpieza, alguna pieza interior se ha roto o un mecanismo dejó de funcionar. En los dos últimos escenarios, debe cambiarse la pieza entera.

Ahora, si el funcionamiento se encuentra bien, es posible que el cambio sea justificado si la alcachofa ya no cumple con las expectativas de uso.

E incluso, si ha salido al mercado una que se ajuste más a las necesidades y deseos de quien la emplea. Estas también son buenas razones para realizar un cambio.